INCONTINENCIA

incontinencia
urinaria

¿Cuántas veces hemos oído estas y otras frases de este tipo?

“Después de los partos es normal que se escape un poco el pipi, nos pasa a toda”

“Eso que te pasa es normal con la edad”

“Si solo te pasa a veces no hay que darle importancia"

“Bueno, mujer, no es para tanto, si solo son unas gotitas cuando vas a correr”

Basta ya de normalizar la incontinencia urinaria en la mujer.

!No es normal!

Y no es que no sea frecuente, que lo es, y mucho. Pero no te tienes que conformar.

¿Qué tipos de incontinencia urinaria existen?

La incontinencia urinaria la podemos clasificar en 3 tipos:

  • Incontinencia de esfuerzo: cuando se escapa el pipí al toser, estornudar, saltar, correr, hacer ejercicio físico.. Es la más frecuente en mujeres jóvenes, deportistas y después de los partos. Con el tiempo, cuando no se hace nada para evitarlo, empeora y puede llegar a necesitar cirugía. Normalmente es por debilidad de la musculatura del suelo pélvico o por movilidad de la uretra por los cambios que ocurren tras los partos.
  • Incontinencia de urgencia: esto ocurre cuando al tener muchas ganas de hacer pipí no da tiempo de llegar al servicio y justo antes se escapa un poco.. Es más frecuente en mujeres mayores, sobre todo después de la menopausia. Ocurre porque el músculo que rodea a la vejiga (detrusor) se contrae involuntariamente y hace que se escape el pipí. Hay un componente de este tipo de incontinencia que puede estar asociado a sequedad vaginal y que puede mejorar con tratamientos para la sequedad. Otras veces hay que poner tratamiento oral para impedir que el músculo detrusor se contraiga sin querer.
  • Incontinencia mixta: se llama así cuando coexisten los dos tipos de incontinencia y su tratamiento es más complejo porque normalmente hay que tratar las dos causas.

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¿Qué tratamientos existen para la incontinencia urinaria?

Lo primero es entender que no es normal y que si no hacemos nada va a peor. Entendiendo esto, hay diferentes opciones según el tipo y grado de incontinencia.

Es fundamental hacer una buena valoración para obtener el mejor resultado que muchas veces se consiguen combinando varios tratamientos.

Rehabilitación del suelo pélvico

La rehabilitación en la IU es un elemento clave tanto para las IU leves como para las más severas; en las segundas, acompañado de un tratamiento médico.  Se trata de reeducar al cuerpo, especialmente al recinto abdominal y pélvico para que hagan una correcta gestión de las presiones que les llegan. Se trabaja la postura, la respiración, el diafragma torácico, la faja abdominal y el suelo pélvico principalmente.

El número de sesiones a realizar es muy difícil de determinar ya que depende de cada caso. Hay muchos factores que pueden influir. A veces, es suficiente con que la mujer haga los ejercicios pautados en casa y se revisen en la consulta. Otras veces, se necesita tiempo de aprendizaje, trabajo de liberación de tejidos, la ayuda de alguna máquina como la electroestimulación o la radiofrecuencia. 

 

Láser vaginal

El láser vaginal es un dispositivo que se coloca dentro de la vagina y emite energía en forma de calor produciendo un tensado de la mucosa que mejora los síntomas de incontinencia.

Los mejores resultados se obtienen en los casos de mujeres con incontinencia urinaria leve de esfuerzo, que son la mayoría de mujeres que han tenido algún parto vaginal.

Se recomienda hacer 3 sesiones separadas entre 4 y 6 semanas. Aunque en algunos casos puede ir bien hacer alguna sesión más la mayoría de las veces con 3 sesiones se nota mucho la mejoría.

 

El efecto dura alrededor de un año y medio, aunque depende de factores individuales que no podemos controlar.

Se recomienda hacer una sesión de recuerdo cada año o año y medio para ir manteniendo el efecto en el tiempo.

No, no es en absoluto doloroso. Se hace en consulta sin necesidad de aplicar crema anestésica. Se tolera perfectamente, lo único que se nota es una sensación de calor intenso cuando se está trabajando la parte más externa de la vagina.

Es un tratamiento muy seguro, con pocos riesgos y efectos secundarios. En más de 5 años de uso del láser vaginal no hemos tenido ni un solo caso de complicaciones importantes.

El efecto secundario más frecuente es notar un poco de escozor vaginal en las primeras 24 horas.

 

No es necesaria ninguna preparación especial antes del tratamiento.

Después del láser se recomienda evitar las relaciones sexuales y la toma de antiinflamatorios durante 5 días.

Silla de estimulación muscular

Notará un hormigueo y contracciones en los músculos del suelo pélvico durante
el procedimiento. Podrá retomar su rutina diaria inmediatamente después del tratamiento.

 

El tratamiento habitual dura aproximadamente 20-30 minutos y se precisan unas ocho sesiones programadas una o dos veces a la semana.

 

Es posible percibir mejoras tras una única sesión, aunque normalmente, los resultados seguirán mejorando durante las siguientes semanas.

La silla de electromagnetismo es un dispositivo con forma de silla que emite un campo electromagnético focalizado que hace que se contraiga y se fortalezca la musculatura del suelo pélvico.  Consigue miles de contracciones supramáximas (mayores de las que se pueden conseguir voluntariamente) en cada sesión que ayudan a trabajar la musculatura de una manera cómoda y efectiva.

silla

Hilos tensores suburetrales

Los hilos tensores son utilizados desde hace años en medicina estética para conseguir tensado en la piel sin tener que pasar por el quirófano. Se utilizan en cara, brazos, abdomen con buenos resultados.

Desde hace unos años se han empezado a utilizar en ginecología para mejorar los síntomas de incontinencia urinaria. Para ello se colocan en la cara anterior de la vagina y debajo de la uretra, produciendo una reacción inflamatoria y fibrosis posterior que hace que el tejido se tense mejorando los síntomas.

Es un tratamiento que se hace en consulta con anestesia en crema.

MECANISMO DE ACCIÓN DE
LOS HILOS DE PCL

Notará un hormigueo y contracciones en los músculos del suelo pélvico durante
el procedimiento. Podrá retomar su rutina diaria inmediatamente después del tratamiento.

 

El tratamiento habitual dura aproximadamente 20-30 minutos y se precisan unas ocho sesiones programadas una o dos veces a la semana.

 

Es posible percibir mejoras tras una única sesión, aunque normalmente, los resultados seguirán mejorando durante las siguientes semanas.

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